Oraciones a la Preciosa Sangre de Jesús

Padre Eterno

Padre  Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, para que perdones nuestros pecados, salve a todos los difuntos,  y mantengas a tu Iglesia en el amor y la unidad. Amén.


Oración de la Sangre de Cristo

Señor Jesús, en tu nombre, y con el poder de tu Sangre Preciosa sellamos toda persona, hechos ó acontecimientos a través de los cuales el enemigo quiera hacernos daño.

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en los abismos del infierno y en el mundo en el cual nos moveremos hoy. Con el poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno.

Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen María acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y de toda su corte de Santos Ángeles.

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada uno de ellos), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente nos envía para nuestro sustento.

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos personas, animales, objetos, el aire que respiramos, y en Fe colocamos un círculo de Sangre alrededor de toda nuestra familia.

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos los lugares en donde vamos a estar en este día y las personas, empresas ó instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar cada una de ellas).

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos nuestros trabajo material y espiritual, los negocios de todos tus hijos, los vehículos, las carreteras, los aíres, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.

Con tu Sangre Preciosa me cubro, cubrimos y sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes, dirigentes de nuestra Patria y de la Iglesia a fin de que tu paz y tu corazón reinen en ellas.

Te agradecemos Señor por tu Sangre y por tu vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo.

Amén


Corona de la Preciosa Sangre

Esta Corona se compone de siete misterios, en los cuales se consideran las siete veces que Jesucristo por nuestro amor derramó sangre de su cuerpo. En cada misterio  se rezan cinco Padre nuestros con un Gloria  menos en el último, en que se rezan solamente tres Padre nuestros y un Gloria, que completan el número de treinta y tres en memoria de los treinta y tres años durante los cuales la Preciosa Sangre de Jesús permaneció encerrada en sus venas, antes que la derramara enteramente por la salvación del mundo, y terminase la Corona con la expresada devota oración.

PRIMER MISTERIO: Nuestro amabilísimo Redentor derramó por primera vez su preciosa sangre el octavo día de su nacimiento, cuando por cumplir la ley de Moisés fue circuncidado. Considerando, pues, que Jesús hizo esto para satisfacer a la divina Justicia por nuestros pecados, excitémonos a arrepentirnos sinceramente de ellos, prometiéndole ser en adelante con su poderosa gracia verdaderamente castos de cuerpo y de espíritu. Amén.

  • Cinco Padre nuestros y un Gloria.
  • V: Te rogamos señor que socorras a tus hijos
  • R: A quienes redimiste con tu preciosa sangre.

SEGUNDO MISTERIO: Jesús derramó sangre en el huerto de los Olivos, y en tanta cantidad , que el suelo quedó a su alrededor bañado de ella; e hizo esto, sabiendo la ingratitud con que debían recompensarle los hombres. ¡Ah! arrepintámonos , pues, de haber hasta aquí correspondido tan mal a los innumerables beneficios del Señor, y resolvámonos a aprovecharnos de sus gracias y de sus santas inspiraciones. Amén.

  • Cinco Padre nuestros y un Gloria.
  • V: Te rogamos señor que socorras a tus hijos
  • R: A quienes redimiste con tu preciosa sangre.

TERCER MISTERIO: El Señor derramó sangre en su cruel flagelación , cuando rasgada la piel y laceradas sus carnes, brotó por todas partes a ríos aquella Preciosa Sangre que él mismo iba ofreciendo al eterno Padre en satisfacción de nuestras impaciencias y delicadezas. ¿Por qué, pues, no refrenamos la ira y el amor propio? ¡Ah! procuremos ser en adelante mas sufridos en las tribulaciones y mas despreciadores de nosotros mismos, y sufrir con paciencia las injurias que se nos hagan.

  • Cinco Padre nuestros y un Gloria.
  • V: Te rogamos señor que socorras a tus hijos
  • R: A quienes redimiste con tu preciosa sangre.

CUARTO MISTERIO: Brotó sangre de la sacratísima cabeza de Jesús cuando fue coronado de espinas, en pena de nuestra soberbia y de nuestros malos pensamientos. ¿Y continuaremos aún con nuestra soberbia y fomentando en nuestra mente imágenes deshonestas e ideas perversas? ¡Ah! tengamos siempre presente en adelante nuestra verdadera nada, nuestra miseria y nuestra fragilidad, y resistamos valerosamente a todas las perversas sugestiones del demonio.

  • Cinco Padre nuestros y un Gloria.
  • V: Te rogamos señor que socorras a tus hijos
  • R: A quienes redimiste con tu preciosa sangre.

QUINTO MISTERIO: ¡Oh! Cuánta sangre derramó de sus venas nuestro amable Jesús en el dolorosísimo camino que hizo al Calvario cargado con el pesado leño de la cruz! En tal abundancia la derramó, que de ella quedaron regadas las calles de Jerusalén y los lugares por donde transitó, e hizo esto en satisfacción de los escándalos y malos ejemplos con que sus criaturas habían de arrastrar a otros por el camino de la perdición. ¡Ah! ¡quién sabe si nosotros pertenecemos al número de estos desgraciados! ¡Quién sabe cuántos por nuestro mal ejemplo habrán sido arrojados al infierno eterno! Y ¿no tratamos todavía de enmendarnos? Procuremos contribuir en adelante a la salvación de las almas amonestándolas, edificándolas, y presentándonos a ellas como modelos de buenas y santas obras.

  • Cinco Padre nuestros y un Gloria.
  • V: Te rogamos señor que socorras a tus hijos
  • R: A quienes redimiste con tu preciosa sangre.

SEXTO MISTERIO: El Redentor derramó la sangre sobre todo en su bárbara crucifixión, cuando rotas venas y arterias, brotó de sus manos y de sus pies como un torrente, cual saludable bálsamo de vida eterna para pagar las maldades e iniquidades del universo. ¿Y habrá todavía quien quiera perseverar en el pecado, y renovar de este modo la cruel crucifixión del Hijo de Dios? Lloremos amargamente las faltas que hemos cometido; detestémoslas a los pies del sagrado ministro; reformemos nuestras costumbres; emprendamos de aquí en adelante una vida cristiana, considerando cuánta sangre costó a Jesús nuestra eterna salvación.

  • Cinco Padre nuestros y un Gloria.
  • V: Te rogamos señor que socorras a tus hijos
  • R: A quienes redimiste con tu preciosa sangre.

SÉPTIMO MISTERIO: Finalmente, Jesús derramó sangre después de su muerte, cuando con una lanza le abrieron el costado, e hirieron su amabilísimo corazón; y juntamente con la sangre salió también agua, para demostrarnos que la sangre había sido derramada toda hasta la última gota por nuestra salvación. ¡Oh bondad infinita de nuestro Redentor! Y ¿quién no os amará? ¿Quién no se derretirá de amor por Vos, que tanto habéis hecho por nuestra redención? ¡Ah! ya que nos faltan las expresiones, convidemos a todas las criaturas de la tierra, a todos los Ángeles y Santos del cielo, y especialmente a  nuestra amada Madre María Inmaculada, a bendecir, alabar y encomiar vuestra preciosísima sangre. Sí, viva la sangre de Jesús, sí, viva la sangre de Jesús ahora y siempre, y por todos los siglos de los siglos. Así sea.

  • Tres Padre nuestros y un Gloria
  • V: Te rogamos señor que socorras a tus hijos
  • R: A quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Oración (1)

¡Oh sangre preciosísima de vida eterna, precio y rescate de todo el universo  bebida y purificación de nuestras almas, que defiendes continuamente la causa de los hombres ante el trono de la suprema misericordia! Os adoro profundamente, y quisiera desagraviaros, hasta donde me sea posible, de las injurias y ultrajes que recibís continuamente de las criaturas humanas; y especialmente de aquellas que se atreven temerariamente a blasfemar de Vos. Y ¿quién no bendecirá esta sangre de infinito valor? ¿Quién no se sentirá inflamado de amor para con Jesús que la derramó? ¿Qué sería de mí si no hubiese sido rescatado por esta divina sangre? ¿Quién os sacó hasta la última gota de las venas de mi Señor? ¡Ah! el amor fue ciertamente. ¡Oh amor inmenso, que nos has dado este bálsamo saludable! ¡Oh bálsamo inestimable, emanado de la fuente de un amor inmenso! ¡oh! haced que todos los corazones y todas las lenguas puedan alabaros, encomiaros y daros gracias ahora y siempre y hasta el día de la eternidad.

Amen.

Oración (2)

Dios Eterno y Todopoderoso que constituiste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.


Novena de la Preciosa Sangre

Ver en este link.


Los siete ofrecimientos de la Preciosa Sangre

1.- Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la gloria de tu santo nombre, por la venida de tu reino y por la salvación de todos los hombres.

  • V:        Gloria al Padre . . .
  • R:        Como era . . .
  • V:        Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús:
  • R:       Que nos ha redimido con su Sangre.

2.- Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por el crecimiento de la Iglesia, por el Sumo Pontífice N. . . N. . . , obispos, sacerdotes y religiosos y por la santificación del pueblo de Dios.

  • V:        Gloria al Padre . . .
  • R:        Como era . . .
  • V:        Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús:
  • R:        Que nos ha redimido con su Sangre.

3.- Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la conversión de los pecadores, por la dócil aceptación de tu palabra y por la unidad de todos los cristianos.

  • V:        Gloria al Padre . . .
  • R:        Como era . . .
  • V:       Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús:
  • R:        Que nos ha redimido con su Sangre.

4.- Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por las autoridades civiles, por las buenas costumbres publicas, por la paz y justicia entre los pueblos.

  • V: Gloria al Padre…
  • R: Como era . . .
  • V: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús :
  • R: Que nos ha redimido con su Sangre.

5.- Padre Eterno,  te ofrecemos la Sangre Preciosa Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la santificación del trabajo y del dolor, por los pobres, los enfermos afligidos y por todos los que se han encomendado en nuestras oraciones.

  • V: Gloria al Padre . . .
  • R: Como era . . .
  • V: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús :
  • R: Que nos ha redimido con su Sangre.

6.- Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por nuestras necesidades espirituales y temporales, y por las de nuestros parientes, bienhechores, amigos y enemigos.

  • V: Gloria al Padre . . .
  • R: Como era . . .
  • V: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús:
  • R: Que nos ha redimido con su Sangre

7.- Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por todos los que hoy han de morir, por las almas que esperan en el Purgatorio y por nuestra unión eterna con Cristo en su gloria.

  • V: Gloria al Padre . . .
  • R: Como era . . .
  • V: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús
  • R: Que nos ha redimido con su Sangre.

V: Gloria a la Sangre de Jesús:

R: Ahora y por siempre.


Los ofrecimientos de la Preciosa Sangre (forma breve)

En unión con Jesucristo, quien derramó su Sangre en la cruz por la salvación del mundo, y quien en la Eucaristía renueva el ofrecimiento y sacrificio que glorifica al Padre, elevemos nuestras plegarias y digamos:

¡Te ofrecemos, Padre, la Sangre de Jesús!

  1. Por la gloria de tu santo nombre, por la venida de tu reino y por la salvación de todo el mundo.

¡Te ofrecemos, Padre, la Sangre de Jesús!

  1. Por el crecimiento de la Iglesia, por el Papa N. . . N. . . , por lo obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y por la santificación de todo el pueblo de Dios.

¡Te ofrecemos, Padre, la Sangre de Jesús!

  1. Por la salvación de los pecadores, por la dócil aceptación de tu palabra y por la unidad de todos los cristianos.

¡Te ofrecemos, Padre, la Sangre de Jesús!

  1. Por las autoridades civiles, por las buenas costumbres publicas, por la paz y justicia entre los pueblos.

¡Te ofrecemos, Padre, la Sangre de Jesús!

  1. Por la santificación del trabajo y del dolor, por los pobres, los enfermos afligidos y por todos los que se han encomendado en nuestras oraciones.

¡Te ofrecemos, Padre, la Sangre de Jesús!

  1. Por nuestras necesidades espirituales y temporales, y por las de nuestros parientes, bienhechores, amigos y enemigos.

¡Te ofrecemos, Padre, la Sangre de Jesús!

  1. Por todos los que hoy han de morir, por las almas que esperan en el Purgatorio y por nuestra unión eterna con Cristo en su gloria.

¡Te ofrecemos, Padre, la Sangre de Jesús


Letanías a la Preciosa Sangre (aprobadas por San Juan XXIII)

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial: Ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo: Ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo: Ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios: Ten misericordia de nosotros.

Sangre de Cristo, unigénito del Padre eterno, Sálvanos.

Sangre de Cristo, Verbo de Dios encarnado. Sálvanos.

Sangre de Cristo, del Nuevo y eterno Testamento: Sálvanos.

Sangre de Cristo, que corrió hasta la tierra en la agonía: Sálvanos.

Sangre de Cristo, vertida copiosamente en la flagelación: Sálvanos.

Sangre de Cristo, que manó en la coronación de espinas: Sálvanos.

Sangre de Cristo, derramada en la cruz: Sálvanos.

Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación: Sálvanos.

Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón: Sálvanos.

Sangre de Cristo, bebida y purificación en la Eucaristía: Sálvanos.

Sangre de Cristo, río de misericordia: Sálvanos.

Sangre de Cristo, vencedora de los demonios: Sálvanos.

Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires: Sálvanos.

Sangre de Cristo, virtud de los confesores: Sálvanos.

Sangre de Cristo; germen de vírgenes: Sálvanos.

Sangre de Cristo, fuerza de los que están en peligro: Sálvanos.

Sangre de Cristo, descanso de los que trabajan : Sálvanos.

Sangre de Cristo, consuelo en el llanto: Sálvanos.

Sangre de Cristo, esperanza de los penitentes: Sálvanos.

Sangre de Cristo, alivio de los moribundos: Sálvanos.

Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones: Sálvanos.

Sangre de Cristo, prenda de vida eterna: Sálvanos.

Sangre de Cristo, que libras las almas del Purgatorio: Sálvanos.

Sangre de Cristo, dignísima de todo honor y gloria: Sálvanos.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Ten misericordia de nosotros.

  • V: Nos has redimido, Señor, con tu Sangre:
  • R:  Y nos has hecho un Reino para nuestro Dios

Oración a la Preciosísima Sangre

Señor Jesucristo, que nos redimiste con tu Sangre Preciosa,

te adoramos y te bendecimos.

Te damos gracias por el don de tu Sangre,

que con amor eterno ofreciste hasta la última gota para hacernos partícipes de la vida divina.

La Sangre que derramaste por nuestra redención

nos purifique del pecado y nos salve de los engaños del maligno.

La Sangre de la Nueva Alianza, nuestra bebida en el sacrificio eucarístico,

nos una a Dios y entre nosotros en el amor, la paz y el respeto a cada persona, especialmente a los pobres.

Sangre de vida, de unidad y de paz misterio de amor y fuente de gracia,

embriaga nuestros corazones con el Espíritu Santo.

Acepta, Señor, nuestra vida unida al ofrecimiento de tu Sangre,

para que podamos completar en nosotros lo que falta a tu pasión

para el bien de la Iglesia y la redención del mundo.

Señor Jesucristo, haz que todos los pueblos te puedan bendecir y agradecer

aquí en la tierra y en la Gloria de los cielos,

con el canto de alabanza: “Nos has redimido, Señor, con tu Sangre.

Y nos has hecho un Reino para nuestro Dios”.

Amén


Consagración a la Sangre de Cristo

Señor Jesucristo, te damos gracias, por haberte hecho ser humano para traernos a la tierra el amor del Padre Celestial.

Te damos gracias, Hijo de Dios, por haberte encarnado, haciéndote hermano nuestro y darnos tu amor.

Te damos gracias, Buen Pastor, por haber dado la vida por tu rebaño, purificando y santificando a todos los que cumplen tu Palabra y haciéndonos partícipes de tu sacrificio de reconciliación.

Te alabamos y glorificamos, porque por medio de tu Sangre Preciosa borraste el pecado del mundo.

Te alabamos y bendecimos, porque al entregar tu vida por nosotros, nos diste una nueva esperanza.

La muerte es ahora la puerta de la resurrección; y porque tuviste misericordia de nosotros, podemos ser también, unidos contigo, instrumentos de misericordia y reconciliación.

Te alabamos y bendecimos, Salvador nuestro, por habernos hecho miembros de tu cuerpo, que es la Iglesia, por medio del Bautismo y la Confirmación.

En la Eucaristía nos permites sellar el vínculo del amor y la paz, y en el Sacramento de la Reconciliación sanas las heridas de nuestra peregrinación terrenal y nos devuelves la vida de la gracia, cuando la perdemos.

Te alabamos y bendecimos, Jesús, por tu Palabra y por todos tus sacramentos que nos hacen miembros vivos y activos de tu Iglesia.

Te damos gracias por todos los que en tu nombre conducen este rebaño comprado con tu Sangre.

Gracias, Señor, por aquellas personas que despertaron nuestra fe y por los que nos han guiado por el camino del amor.

Quisiéramos, hoy, agradecerte especialmente, porque en tu Sangre Preciosa encontramos la llave que nos abre y explica el misterio de la vida, del sufrimiento y de la muerte.

Ya que por amor te hiciste ser humano, sufriste y moriste en la cruz, también nosotros queremos ofrecer nuestras vidas, sufrimientos y muerte a Dios, en unión contigo, para así amar de verdad a nuestros hermanos.

Por eso, hoy, nuevamente nos consagramos a tu Sangre Preciosa.

Renovamos las promesas bautismales y deseamos con ardor ser mejores miembros de tu Iglesia, más alegres y de mayor entrega.

Queremos completar en nuestra vida lo que falta para la redención y salvación de todos.

Deseamos que nuestro tiempo, sea tu tiempo; que nuestra alegría, sea tu alegría; y nuestro dolor, una participación en tu amor redentor.

Unidos contigo, queremos ofrecerte nuestra sangre y nuestra vida por la salvación de la humanidad y ser también un río de misericordia para vencer el temor y el espíritu del mal, para dar fortaleza y confianza a los que sufren;

para enseñar a los que buscan el Camino;

para volver al Camino a los extraviados;

para consolar a los moribundos y

para suplicar por el perdón de los difuntos.

Señor Jesucristo, por el poder de tu Sangre Preciosa, ayúdanos a ser fieles a esta consagración.

Danos la gracia de perseverar en la contemplación y adoración de este Misterio de amor.

Ayúdanos a difundir este mensaje de redención para aumentar el número de los que honran tu Sangre Preciosa, para la mayor gloria de Dios y la salvación del mundo.

Amén.


Himno a la Sangre de Cristo (Santa María de Mattias)

Que todos los pueblos aplaudan, aclamen al Señor con júbilo y alegría.

Porque el Señor excelso y grande tuvo misericordia de nosotros.

El Padre no retuvo para sí a su propio Hijo, sino que por todos nosotros lo inmoló, para redimirnos y liberarnos de nuestros pecados en su Sangre.

Y así justificados en su Sangre, por su mediación nos salvó de todo mal.

Y nosotros, que estábamos lejos, fuimos acercados en virtud de la Sangre de su Hijo. Que todos los pueblos aplaudan…

Señor, Dios mío, ¿cómo te pagaré todo el bien que me has hecho?

Tomaré el cáliz de la Salvación e invocaré el poder de esta Sangre.

Canten himnos a Jesús, todos ustedes, sus santos, y celebren la memoria de su santidad.

Porque nos amó y nos lavó en su Sangre y se hizo nuestra ayuda y nuestro Redentor. Que todos los pueblos aplaudan…

Bendita sea por los siglos la Sangre de Cristo que hizo cosas admirables por nosotros. Bendito sea Jesús eternamente y se llenen el cielo y la tierra de la gloria de su Sangre. Que todos los pueblos aplaudan.


Oración a Nuestra Señora de la Preciosa Sangre (1)

Oh Virgen María, el Espíritu Santo te cubrió con su sombra y diste naturaleza humana a tu Divino Hijo, sin la cual no habría podido sufrir ni redimir.

Al octavo día de nacer lo llevaste al templo para su primer derramamiento de Sangre, como anticipo de la cruz.

En Caná, lo impulsaste hacia su hora de redención, pidiéndole comenzar su vida pública al obrar su primer milagro.

Junto a la Cruz estuviste de pie como activo participante de la redención y tú misma escuchaste ser nombrada Madre de la humanidad.

Cuando tu Hijo fue bajado de la cruz y puesto en tus manos, como en una patena, aunque no eras sacerdote, pudiste decir de verdad, como ninguno de ellos jamás lo ha dicho, las palabras de la Consagración: “Este es mi Cuerpo; esta es mi Sangre”.

Así, el cáliz que Él bebió y el pan que ofreció fueron preparados por ti, como por un acólito del Divino Amor.

Virgen de la Preciosa Sangre, concédenos, por la Sangre que tu Hijo derramó que no se derrame más la Sangre de nuestros Hermanos.

Intercede por la humanidad doliente para que sean perdonados los pecados del mundo.

Te lo pedimos por los méritos de la Sangre Preciosa de aquel de quien tú fuiste tabernáculo de la Carne durante nueve meses.

Tú eres su madre y también nuestra madre, en el tiempo y por siempre.

Amén.


Oración a Nuestra Señora de la Preciosa Sangre (2)

María, Madre nuestra, haz que en esta tierra nosotros nos pongamos en tu lugar escuchando y siendo fieles para que Jesús viva en todos nuestros hermanos/as y se pueda extender su Reino por todo el universo.

Ayúdanos a ofrecer nuestra sangre con la de Cristo para la gloria del Padre y la salvación de toda la creación.

María, nuestra Señora de la Preciosa Sangre, nos sostenga en el espíritu misionero.

Amén.

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