Barco Hospital Papa Francisco, un instrumento del buen vivir

El Papa Francisco, mediante un mensaje, se unió a la alegría y agradecimiento a Dios por la inauguración del Barco Hospital que lleva su nombre y que permitirá el acceso a la salud de las poblaciones indígenas y ribereñas del Amazonas más necesitadas.

Ciudad del Vaticano

Francisco considera un “hermoso gesto concreto” de cara al Sínodo para la Amazonía que tendrá lugar el próximo mes de octubre en Roma. Y añadió: “este hospital fluvial es ante todo una respuesta al mandato del Señor, que sigue enviando a sus discípulos a anunciar el Reino de Dios y a curar a los enfermos (cf. Lc 9, 2). De hecho, Jesús ofrece a los hombres una vida abundante (cf. Jn 10,10). Y promover esta vida -que, en la Amazonía, “se refleja en su abundante biodiversidad y en sus culturas (…) una vida plena e integral, una vida que canta, un himno a la vida, como el canto de los ríos” (Sínodo para la Amazonia, Instrumentum laboris, 11).

“Buen vivir”

La misión primordial del Barco Hospital Papa Francisco está de acuerdo con lo que los pueblos indígenas de la Amazonía definen como “buen vivir”, es decir, “vivir en armonía consigo mismo, con la naturaleza, con los seres humanos y con el ser supremo” (IL 12), subrayó Francisco.

Esta iniciativa de la Iglesia, que está llamada a ser un “hospital de campaña”, considera Francisco, se hace realidad “acogiendo a todos, sin distinción ni condiciones, con esta iniciativa, se presenta ahora también como un “hospital sobre el agua”. Signo de fe y de solidaridad.

Consuelo para los más necesitados

Para el Papa, “esta barca traerá consuelo espiritual y calma a las convulsiones de los hombres y mujeres necesitados, abandonados a su suerte”.

El Papa finalizó su mensaje agradeciendo a “Mons. Bernardo Bahlmann, obispo de Óbidos, y a los franciscanos de la Providencia por este hermoso signo de fe y solidaridad cristiana y, al poner a los médicos, voluntarios, bienhechores y, sobre todo, a las personas que serán atendidas por el barco hospitalario a los pies de Nuestra Señora de Nazaret, envío mi bendición apostólica a todos con todo mi corazón, pidiéndoles que oren por mí y por los buenos frutos del próximo Sínodo para la Amazonía”.

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